Ciencia abierta 25 octubre 2010
Posted by David Saldaña in Software.trackback

Acabó la Semana Internacional del Acesso Abierto al Conocimiento Científico. Ya he abogado en algún post anterior sobre la necesidad de hacer lo más fácil posible el acceso a las publicaciones científicas y los resultados de la investigación. Aprovechando, voy a resumir un poco algunos de los argumentos que circulan por ahí sobre el tema, y un par de recursos:
- ¿Qué es el acceso abierto? Consiste en que se hagan accesibles sin restricciones para el lector – lo que usualmente quiere decir sin coste – los resultados de la investigación que se realiza en diferentes campos.
- ¿Por qué es importante? Porque la libre difusión de la ciencia permite su avance y progreso y aumenta su impacto. Cuantas más personas lean y puedan acceder a los estudios, vía los artículos que recogen sus resultados, mejor. Para el investigador individual: algunos estudios afirman que aumenta el impacto de las publicaciones.
- ¿Por qué no sirve el model actual de suscripción a las revistas? La mayoría de las críticas provienen de dos frentes. Por una parte, algunos no están de acuerdo con que las revistas cobren precios tan desorbitados por las suscripciones a las revistas – son elevados, incluso para nuestras bibliotecas -, sobre todo teniendo en cuenta que habitualmente ni los editores, ni los revisores, ni los autores, reciben cantidad alguna por su trabajo. Por otra parte, somos los autores los interesados en que nuestro trabajo se difunda. A diferencia del escritor profesional de novelas, por ejemplo, que vive de la venta de sus trabajos, los autores científicos nos beneficiamos a través del impacto de nuestras publicaciones. Interesa, por tanto, maximizar el acceso a esas publicaciones.
- ¿Qué puede hacer el científico concreto? Básicamente, colgar sus trabajos en la red. Aunque existen revistas que cobran a los autores, y luego hacen accesibles sus publicaciones de forma gratuita a los lectores, lo cierto es que muchos equipos no pueden o no quieren dedicar parte de sus recursos a esto. La alternativa es el autoarchivado, bien en una página propia, de tu propia universidad, o en un repositorio creado al efecto.
- ¿Cuelgo cualquier cosa, aceptada o no para publicación? No necesariamente. El acceso abierto no implica saltarnos el proceso de revisión por pares característico de las revistas tradicionales. Se trata de que, una vez aceptada tu publicación (algunos ciertamente también lo hacen antes), cuelgues tu artículo, en tu propia página, en el repositorio – almacén accesible vía la web – de tu universidad o en un repositorio que exista sobre tu área de conocimiento.
- ¿Me dejará la revista? Depende de lo que hayas firmado en el acuerdo de copyright. La mayoría de las revistas ponen objeciones a que se cuelgue el artículo final, pero no ponen pegas – ni pueden ponerlas – a que cuelgues la última versión en el formato de procesador de texto o pdf que escribiste. Aquí tienes un ejemplo de cómo lo he hecho yo. En cualquier caso, no conozco a ningún científico que haya sido sancionado por colgar sus artículos en la red.
- Algunos recusos:
- En España, por ejemplo, hay algún buscador de revistas que puedan estar en repositorios, como mi+d o Recolecta. Este es un directorio de respositorios existentes en el mundo.
- Algunas universidades españolas tienen respositorios institucionales propios. Aquí tienes un listado. Si tu universidad no tiene, escribe a tu biblioteca preguntando si tienen proyectos para hacer uno.
- En el caso de mi campo, la Psicología, hay un par de repositorios especialmente conocidos. Uno es cogprints, donde se pueden subir artículos libremente, cubre también los ámbitos de la neurociencia, la ligüística, y la biología. BioMed Central recoge numerosas revistas de acceso abierto.

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